lunes, 6 de junio de 2016

Mi familia en la guerra civil.

En mi familia durante la guerra civil el hermano de mi abuela Herminio Álvarez Quesada fue fusilado en 1938 con tan solo 21 años. Era un joven alegre, con vida social y con un trabajo bien considerado en la mina (La Hullera) por lo que generaba numerosas envidias.
El hermano de mi abuela fue acusado por los caciques del pueblo, Vega de Gordón, de asesinar a cinco personas, cuándo para este debido a su juventud y alegría, su único objetivo era ser feliz. Aún que este pueblo ya estaba controlado por el bando nacional, otras 37 personas (en su mayoría jóvenes) fueron fusiladas también.
Herminio fue juzgado y condenado a pena de muerte. Su madre ante tal injusticia se dedicó a buscar pruebas que su hijo no había cometido tal tropelía, descubriendo así que estas personas no estaban muertas (llegó incluso a contactar con una de ellas, el cura de Aralla). Este hombre firmó un documento demostrando que estaba vivo y se ofreció a colaborar ante tal injusticia. con el testimonio de este hombre y la prueba de que los otros tampoco estaban muertos, el hermano de mi abuela fue absuelto y por lo tanto debía ser puesto en libertad al día siguiente de la resolución.
El juez le ofreció a mi bisabuelo denunciar a los cinco caciques que le habían acusado falsamente de esa tropelía, pero mi abuelo rechazo la propuesta queriendo únicamente que liberaran a su hijo.
Ese mismo día al atardecer una vez que los caciques se enteran de la resolución del hermano de mi abuela, cogen el exprés que viene de Asturias, lo sacan de la cárcel y lo fusilan en el alto del Portillo.
Esta es una de las innumerables injusticias que se cometieron durante la guerra civil.

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